sábado, 23 de marzo de 2013

Mística popular


Por: Roberto Hernández Montoya | Viernes, 15/03/2013 10:15 AM
Como no han podido con golpes ni invasiones (por ahora), prueban con tentaciones y provocaciones. El viernes 1˚ de marzo, por ejemplo, corrieron los rumores más despeinados, incluso promoviendo saqueos y corridas bancarias suicidas. Después vilipendian a los kamikazes musulmanes. ¿A cuál de los bancos que están financiando golpes conviene una corrida? ¿Se habrá visto oposición más pánfila y borracha? Es por una duda que tengo.

Deliran que si el pueblo se desborda, al son de los desfogues de apariencia drogadicta de su candidato, por ejemplo, vendrá la suspirada invasión y todo será pan, amor y fantasía. No será un infierno de los que los imperios están imponiendo doquier que intervienen: Irak, Paquistán, Afganistán, Mali, Libia, en donde hasta les mataron al Embajador de EUA, nadie menos.

No sé si el Infierno bíblico existe, pero el terrenal me consta. Esta gente lo lleva en el alma, si la tiene: celebra y se burla de la enfermedad y de la muerte; su juventud arranca en gavilla marcapasos a personas añosas; arma piyamadas satánicas y espectáculos sadomasoquistas BDSM encadenada a cielo abierto. Recíprocamente, la militancia bolivariana no se burla de las enfermedades ni de las muertes de la oposición. Porque la Minoría Evidente está compuesta por personas, que enferman y mueren, pues tengo la impresión de que no gozan de cuerpos gloriosos.
En diversas experiencias místicas hay forcejeo con la tentación. Así, el Santo Job y San Antonio, entre la muchedumbre extática, se mantuvieron macizos y no se dejaron.

Nos están provocando atizándonos la arrechera. Nos matan dirigencia campesina e indígena; acaparan alimentos y bienes ineludibles; el dólar sube un 46,5% y el comercio golpista cuadruplica los precios; instigan motines carcelarios mortíferos; sus medios morbosos mantienen enloquecida a la parte más bolsa de la población; falsifican documentos; trucan fotos; emprenden campañas irrespirables, internacionales; impulsan médicos telepáticos; corren runrunes desaseados; ejercen un periodismo depravado; miserias, miserias, miserias. Y ahora llega Capriles desde «el Norte revuelto y brutal que nos desprecia» a lanzar irritaciones al voleo, como siempre: haciendo mal sin mirar a cuál. Y luego niega todo. Yo soy esquizofrénico y yo también.

¿Qué hace la gente ante tanto asco? Firmeza, serenidad, Santo Job, con sabiduría directa, participativa y protagónica.
Desconfío de la mística porque es inerme ante el fariseísmo de revolucionómetros y gente que sostiene que para estar con la revolución basta con no tener teléfonos inteligentes o tabletas de cierta marca. Nunca imaginé que merecer la revolución fuese tan arrellanado. Lo hubiera sabido el Che hubiera evitado usar los fusiles gringos que incautaba al ejército imperialista de Fulgencio Batista. Listo.

Lo mejor contra las provocaciones es ni siquiera ignorarlas, pues el éxito de le gente malvada es volvernos abominables como ella. «Si te comportas como el enemigo, eres el enemigo», dice alguien en la película El enemigo de Luis Alberto Lamata. Aprendamos del pueblo, pero también hagamos justicia y cumplir las leyes, porque es imprudente jugar con el fuego de la gente.

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