martes, 30 de diciembre de 2014

Maduro Llama a Impulsar Desarrollo del Konuko a Gran Escala



El presidente de la República, Nicolás Maduro aseguró que esta acción busca incrementar la capacidad de producción de alimentos y garantizar la soberanía alimentaria





El presidente de la República, Nicolás Maduro, llamó este lunes a
impulsar el desarrollo del conuco como unidad agroproductiva colectiva a
gran escala, como parte de la Revolución agrícola y garantizar la soberanía alimentaria del pueblo.

El
jefe de Estado hizo el exhorto durante una reunión con productores
nacionales, llevada a cabo en el Teatro de la Academia Militar, en
Caracas, a fin de incrementar la capacidad de producción de alimentos, donde recordó que la propuesta de desarrollo del conuco le fue esbozada el pasado 10 de diciembre.


"Con
seriedad asuman el desarrollo teórico, conceptual y la planificación de
las distintas escalas del concepto el conuco venezolano y del modelo de
las distintas formas de producción y de propiedad de esas distintas
escalas, en una combinación dialéctica con el objetivo del desarrollo de
las fuerzas productivas del campo", manifestó el jefe de Estado, en
transmisión de Venezolana de Televisión.


En ese sentido, solicitó a los productores nacionales le envíen propuestas a la brevedad posible
para implementar el conuco y que sea parte del Plan Nacional de
Producción 2015-2020, que será presentado el 10 de enero del año
entrante, durante el Primer Congreso Nacional de Campesinos y a
propósito de la conmemoración de los 155 años del asesinato de Ezequiel
Zamora.

Igualmente, Maduro recordó que el conuco venezolano forma
parte de la historia de resistencia del pueblo campesino en lucha
permanente contra el rentismo petrolero y para el rescate de las
tradiciones agrícolas del pais.



Los Movimientos Sociales van avanzando hacia el fortalecimiento de los Konukos... Tanto Urbanos como Rurales...


Desde los Movimientos Sociales son muchos los avances que hemos dado en el Fortalecimiento de los Konukos Urbanos y Rurales... Ahora con el Apoyo Gubernamental sera grande el avance en nuestras trincheras... Acá les dejamos los avances en algunas trincheras...

























miércoles, 26 de noviembre de 2014

Fundación Comunitaria Radio La Voz de Guaicaipuro 102.9 FM: UN ANIVERSARIO MÁS COMPARTIENDO CON LA COMUNIDAD

Excelente el 12 aniversario de la Radio la Voz de Guaicaipuro... excelente dia de compartir en familia promocionando el trueke y la alegria...



Fundación Comunitaria Radio La Voz de Guaicaipuro 102.9 FM: UN ANIVERSARIO MÁS COMPARTIENDO CON LA COMUNIDAD:  Conmemorando en el mes de noviembre el 12 aniversario de La Radio La Voz de Guaicaipuro 102.9FM,  se realizó con  la directiva d...

domingo, 9 de noviembre de 2014

Huellas Karaíve: Hace 23 años nos recibió La Montaña con Historia y...

 >Les invitamos a revisar este buen blog de un amigo... excelente aporte patrimonial , histórico y cultural.. les gustara.. excelente trabajo... las Huellas Karaíve marcando la resistencia... Activando el contra ataque... disfrutenlo....



Huellas Karaíve: Hace 23 años nos recibió La Montaña con Historia y...: El Territorio como un  "construido SocialCultural" ¡Laguneta como  Proyecto de Vida!  Lo Ancestral como fuente nutrici...

lunes, 10 de marzo de 2014

LA PERSONA PASIVA

LA PERSONA PASIVA

En el lado completamente opuesto nos encontramos con la persona pasiva, que tiende a sacrificar constantemente sus necesidades por los demás. Es un buen blanco para que la gente se aproveche de ella, incluso hasta los que no son agresivos por naturaleza. Sencillamente, parece que el pasivo fomente esta actitud en las personas con las que se relaciona.

En otras generaciones se suponía que las mujeres tenían que ser sumisas; pero desde hace relativamente poco tiempo se ha aceptado que la mujer sea asertiva y competitiva. En este sentido, el progreso de la mujer se ha visto entorpecido por la acción de hombres que ocupan puestos prominentes y que, por edad o por educación, siguen aferrados a las viejas ideas 'obre el «lugar que ha de ocupar la mujer».

En tales empresas aunque la mujer tenga talento, sea eficiente y responsable, es extraordinariamente difícil que llegue a la cima. Sin embargo, es posible que a medida que los miembros de esta vieja jerarquía se vayan retirando, las mujeres tengan más oportunidades de compartir las responsabilidades profesionales con los hombres.

La persona pasiva sufre enormemente a causa de sus sentimientos de inseguridad e inferioridad. Carece de autoestima y no confía en sí misma o en sus habilidades. Cada vez que entra en contacto con el agresor se refuerzan sus sentimientos de inferioridad. Tiende a aceptar las críticas sin preguntarse si son justificadas o no.

Puesto que se da cuenta de que deja que los de más se aprovechen de ella -y lo hace habitualmente-, la persona pasiva suele experimentar bastante ira. Sin embargo, esta ira no se dirige hacia la persona o personas que se están aprovechando de ella, si no hacia sí misma por permitirlo. No obstante, no suele hacer nada al respecto, cree que «no vale la pena», que nunca la van a tomar en serio ni podrá hacer lo que quiere. Esto, a su vez, provoca una grave frustración: a fin de cuentas, a nadie le gusta sentirse impotente y mucho menos si se está convencido de que se lo «merece».

La persona pasiva normalmente es bastante buena ocultando sus sentimientos. Va por la vida haciendo ver que todo va bien, mientras siempre está angustia da y teme que sólo sea una cuestión de tiempo el que alguien la ponga en evidencia por su incompetencia. Como podrá imaginar, esto es un regalo para el agresor, que sólo está buscando a alguien que acepte la culpa de todo lo que va mal. ¡Qué lotería encontrarse con la víctima propiciatoria, alguien que realmente crea que todo es culpa suya!

Una persona pasiva también se aparta de los de más, porque siente que no merece relacionarse con seres superiores y que éstos tampoco querrán conocerla. No cree que nadie quiera escucharla, porque cualquier cosa que desee expresar sería trivial, insignificante o errónea.

Intente hacerle un cumplido a una persona pasiva y se dará cuenta de que no puede aceptarlo. Transforma todo elogio en una frase negativa. Por ejemplo, si usted le dice: «Me gusta mucho lo que llevas puesto, te sienta muy bien». En lugar de responder con un simple «gracias» es más probable que conteste: «¿Este trapo viejo? Hace siglos que lo tengo», haciéndole sentir también como un idiota (es decir, negativo).

Debido al estrés y la ansiedad constante que la en vuelve, por no mencionar el miedo a «ser descubierta», este tipo de persona carece de energía y de entusiasmo por la vida. No tiene tiempo para emplearlo en sí misma y se pasa la vida intentando hacer lo que cree que gusta a los demás.

Seguramente pensará que, excepto el agresor, todo el mundo siente solidaridad hacia el pasivo y quiere ayudarle a que tenga una mejor opinión de sí mismo y a que aumente su confianza. De hecho, la mayoría de las personas empiezan de este modo, pero llega un momento en que la solidaridad se convierte en indignación. La gente empieza a desear que imponga, que haga lo que quiere de una vez y tome decisiones propias y, como esto no sucede, acaban sintiéndose irritadas y perdiendo el respeto que tenían por esa persona y la tratan de acuerdo con su conducta.

Estar siempre en contacto con una persona pasiva puede ser exasperante. Hace falta mucha energía para tratar a alguien que siempre es negativo de palabra y de hecho. Es una experiencia agotadora, que te deja exhausto y te obliga a esforzarte para mantener tu propia actitud positiva. El resultado es que la mayo ría de las personas intentan evitar a estos sujetos, a menos que no puedan remediarlo, lo que aumenta sus sentimientos de aislamiento e inferioridad.

También se puede reconocer a la persona pasiva por su lenguaje verbal y corporal típico.

LA PERSONA AGRESIVA


La persona agresiva es la que intimida verbalmente que tan sólo se preocupa de satisfacer sus necesidades y que frecuentemente hiere a los demás.
Este tipo de persona disfruta del poder y cree que puede hacer que la gente corra para cumplir sus órdenes, pero ese goce no suele durarles mucho. Puede que no lo admita nunca, pero en el fondo sabe que se está aprovechando de quienes son más débiles o están en una posición en la que nada pueden hacer; por ejemplo, un jefe que es agresivo con un empleado nuevo y que no puede replicar porque se arriesga a perder su trabajo.

Convencida de que es la única que puede tener razón en cualquier situación y que lo único que importa son sus necesidades, la persona agresiva re cuerda a los demás continuamente lo inteligente, fuerte o importante que es. De igual modo que la intimidación física suele ocultar una naturaleza cobarde, este tipo de alarde a menudo enmascara sentimientos de inferioridad o de inseguridad. Además de convencer a otros de su superioridad, también intenta por todos los medios convencerse a sí misma.

Con frecuencia, descubrirá que la persona agresiva es una persona solitaria. Su conducta tiende a alejar a los demás, tanto en los negocios como en la vida privada. Puesto que siempre ha de estar reafirmándose a sí misma y demostrando a quienes le rodean que es la mejor, la más inteligente y la más interesan te, es tremendamente crítica con quienes tiene a su alcance.

Pensar que todo lo que va mal es culpa de otro es una gran forma de potenciar su ego, pero no la hace muy popular. Aunque pueda sentir una gran necesidad de tener amigos, lo más probable es que no lo admita: a los amigos se les ha de tratar como a iguales y es difícil que reconozca que alguien más me rece ese trato.

Este tipo de personas suelen tener mucha energía y vitalidad. Si pudieran aprender a utilizarla de un modo positivo todo iría bien. Por desgracia, suelen hacer uso de ella de forma destructiva. Algunas personas confunden la agresividad con la fuerza y creen que si dan muestras de algún otro tipo de conducta les tomarán por blandengues o que darán la impresión de no saber lo que quieren.

Cuando la agresión alcanza límites extremos se con vierte en violencia (agresión física). Aquí nos dedicaremos sólo a la agresión verbal, que es la más común.

La persona agresiva no sólo no se gusta a sí misma, sino que produce un efecto negativo en aquellos que la rodean. El hecho de saber que les están tratando injustamente, puede hacer que se sientan furiosos o frustrados, cosa que supone una considerable dosis de estrés y tensión para la víctima del agresor.

Aunque los que están en la línea de fuego sepan muy bien que las acusaciones y comentarios de su agresor son injustos y que están fuera de lugar, no podrán evitar sentirse heridos e incluso humillados por ello. A nadie le gusta parecer estúpido o que le corrijan delante de otros y, claro está, esto es lo que hace la persona agresiva. Su sentido del poder aumenta si hay mucha gente viendo cómo ejercer su autoridad y no a otro ser «inferior».

Puesto que pensar en un acontecimiento suele provocar más estrés que el hecho en sí, quienes han de relacionarse con una persona agresiva puede que tengan la sensación de vivir siempre a la espera de que estalle en cualquier momento. En el mejor de los casos, esto puede provocarles ansiedad o inhibición; en el peor, puede conducir a un exceso de estrés que a su vez puede desembocar en una enfermedad psíquica o física, Por supuesto, al agresor le gusta que todos estén esperando a que caiga el próximo chaparrón. Eso da más poder y autoridad.

Teniendo todo esto en cuenta no es de extrañar que todo aquel que pueda se aleje de dicha persona a la menor posibilidad. Esto aumenta su sentimiento de soledad y de ser «diferente» o «especial», y provoca que actúe con mayor agresividad. Es un círculo vicioso.

Cualquiera que se relacione habitualmente con un agresor no tendrá dificultades en reconocer a este tipo de persona a simple vista; no obstante, hay algunas «pistas» en su lenguaje corporal y verbal que le harán delatarse inmediatamente, incluso ante un extraño.

LA PERSONA ASERTIVA


La persona asertiva es la que se preocupa de ella misma, de sus derechos y de los derechos las otras personas. Le gusta conocer a los demás en un plano de igual dad en lugar de querer estar por encima de ellos.

La persona asertiva suele ser la única de los tres tipos que acaba consiguiendo las metas que se ha propuesto. La agresiva en un principio puede creer que ha ganado, pero al final habrá sembrado un ambiente tan malo a su alrededor que nadie le será leal y no tendrá en quién confiar. La persona pasiva por lo general no se propone ninguna meta, porque está con vencida de que nunca podrá alcanzarla.

El respeto hacia los demás y ser consciente de que también tienen sus derechos y necesidades es lo que distingue a la persona asertiva. Su meta es que todos salgan ganando, y por eso está dispuesta a negociar y a comprometerse de forma positiva.

Cuando hace una promesa siempre la cumple y ésa es la razón por la que quienes están a su alrededor confían en ella. Puesto que está en contacto con sus propios sentimientos, puede explicar a los demás cómo se siente -aunque sus sentimientos sean negativos por algo que le han hecho o dicho- y hacerlo sin ofender a nadie.

Interiormente la persona asertiva se siente en paz consigo misma y con los que tiene cerca. Se enfrenta a cada nuevo reto de una forma positiva, gracias a su confianza y a la conciencia de sus propias limitaciones.

Está preparada para asumir ciertos riesgos cuando se trata de poner en práctica nuevas ideas e invertir en nuevas empresas. A veces las cosas no funcionarán como esperaba, pero una persona asertiva sabe que todo el mundo puede equivocarse y que hay que aprender de los errores. La asertividad significa que no es necesario robar las ideas a nadie o dar una puñalada por la espalda. Cuando las cosas van bien sabe reconocer su éxito y sentirse orgullosa -que no es lo mismo que alardear- de lo que ha conseguido.

Es una delicia relacionarse con una persona asertiva. Su entusiasmo puede ser contagioso y a menudo inspirará a los demás para que tengan una visión más positiva. Puesto que no es manipuladora y no hace las cosas a escondidas, los que están a su alrededor confían en ella y cooperan.

Su serenidad interna le permite estar más tranquila y, por ende, tiene mayor capacidad para dirigir su energía a cualquier meta que se haya propuesto. Puesto que raramente tiene altibajos emocionales, su conducta ante los demás es coherente y la comunicación siempre está abierta.

Por lo que hemos dicho se entiende que una persona asertiva casi siempre se encuentra bien consigo misma. Gracias a ello hace sentirse bien a los demás.

Con ella se sienten seguros y confiados, porque la comunicación en ambos sentidos les permite saber qué es lo que se espera de ellos y en qué punto se encuentran. Las intrigas y los pequeños juegos de poder quedan reducidos a la mínima expresión, por lo tanto todos están más concentrados en alcanzar una meta común.

El respeto hacia uno mismo y hacia los demás es una parte fundamental de la actitud asertiva. A su vez, ese respeto se suele reflejar a su alrededor, exhortando a sus colaboradores a cooperar al máximo. Cualquier éxito, grande o pequeño, anima a que todos se esfuercen aún más para realizar bien cualquier tarea.